ARGUMENTACIÓN
Tesis 1 El mito del mercado
Tesis 2 El ultraliberalismo como sistema genocida
Tesis 3 Lo que se oculta detrás
Tesis 4 La globalización del Gran Capital y los oligopolios
Tesis 5 Ni reformas parciales ni actos caritativos son la respuesta
Tesis 6 La respuesta es un cambio político a nivel global
Tesis 7 Se trata de una utopía posible y necesaria
Tesis 8 Las crisis y la debilidad del sistema: un peligro y una oportunidad
Tesis 9 Romper con la pasividad
Tesis 10 La democracia mundial y el futuro
Tesis 1
En toda argumentación conviene distinguir entre lo que son opiniones, prejuicios ideológicos y propaganda. Esta última, la propaganda, para la argumentación es basura, o menos aún, un desecho inservible, puesto que la propaganda no está sujeta a ninguna exigencia de veracidad y ni siquiera de verosimilitud.
Los prejuicios ideológicos tampoco nos sirven porque, aunque tengan o puedan tener una base en la realidad y en la experiencia, ocultan interesadamente otras partes de esta, siempre que se ven amenazados o puestos en cuestión.
Las opiniones, en cambio, sí nos sirven, aunque no todas ellas son iguales; las hay más especulativas o más apegadas a hechos concretos, más fundamentadas en datos objetivos y en investigaciones científicas o más superficiales.
Mi tesis sobre la idea del capitalismo como sistema autorregulado y compatible con la dignidad y el progreso de los seres humanos es que tal idea está compuesta al 50% de ideología y de propaganda; es decir, que no tiene nada que ver con la realidad. Es el artificio encubridor del dominio irracional y tiránico de las élites empresariales, financieras y políticas. Es el "cuentito" del poder.
La ideología del poder siempre adopta el mismo esquema: "las cosas son como son porque no pueden ser de otra manera, y esta es la mejor manera o la única posible".
Es natural que los poderosos piensen así, pero no es suficiente, puesto que están en minoría. Aquí interviene la propaganda: hay que pagar a un buen puñado de gente que tenga capacidad de influir en las mayorías para difundir este mensaje y desacreditar otros. De esta manera la ideología del poder se convierte en ideología dominante, en pensamiento único. Durante siglos han dominado ideologías que justificaron el esclavismo, el feudalismo y las supremacías raciales, de casta y clase, y sigue teniendo una gran pervivencia la ideología de la supremacía de género, el machismo.
Quien tiene poder y privilegios genera ideología y propaganda, pero no genera futuro. Y además miente.
- Mienten los propagandistas del poder cuando afirman que el capitalismo es un sistema que se autorregula. El capitalismo está históricamente asociado a una serie de crisis periódicas desde sus orígenes hasta el presente (estamos soportando precisamente la última de estas que tuvo su origen en el año 2008). ¿Regula el capitalismo un uso racional, ordenado y sostenible de los recursos naturales o por el contrario provoca enormes desajustes y alteraciones irreversibles en ese capital natural que es de todos? ¿ahorra esos recursos para un futuro? ¿procura no contaminar? ¿evita desigualdades sociales injustas y lacerantes? ¿ha conseguido la paz mundial y está preparando un futuro viable para las nuevas generaciones?
- Y mienten también cuando sostienen que la competitividad es el mayor estímulo de la economía y de la vida social y ocultan que la capacidad de cooperar es la que ha jugado un papel protagonista en nuestra supervivencia como especie.
Naturalmente el capitalismo supuso un avance respecto al orden feudal, pero generó nuevas desigualdades y problemas estructurales que habremos de corregir antes de que sea demasiado tarde.
Mi tesis sobre la idea del capitalismo como sistema autorregulado y compatible con la dignidad y el progreso de los seres humanos es que tal idea está compuesta al 50% de ideología y de propaganda; es decir, que no tiene nada que ver con la realidad. Es el artificio encubridor del dominio irracional y tiránico de las élites empresariales, financieras y políticas. Es el "cuentito" del poder.
La ideología del poder siempre adopta el mismo esquema: "las cosas son como son porque no pueden ser de otra manera, y esta es la mejor manera o la única posible".
Es natural que los poderosos piensen así, pero no es suficiente, puesto que están en minoría. Aquí interviene la propaganda: hay que pagar a un buen puñado de gente que tenga capacidad de influir en las mayorías para difundir este mensaje y desacreditar otros. De esta manera la ideología del poder se convierte en ideología dominante, en pensamiento único. Durante siglos han dominado ideologías que justificaron el esclavismo, el feudalismo y las supremacías raciales, de casta y clase, y sigue teniendo una gran pervivencia la ideología de la supremacía de género, el machismo.
Quien tiene poder y privilegios genera ideología y propaganda, pero no genera futuro. Y además miente.
- Mienten los propagandistas del poder cuando afirman que el capitalismo es un sistema que se autorregula. El capitalismo está históricamente asociado a una serie de crisis periódicas desde sus orígenes hasta el presente (estamos soportando precisamente la última de estas que tuvo su origen en el año 2008). ¿Regula el capitalismo un uso racional, ordenado y sostenible de los recursos naturales o por el contrario provoca enormes desajustes y alteraciones irreversibles en ese capital natural que es de todos? ¿ahorra esos recursos para un futuro? ¿procura no contaminar? ¿evita desigualdades sociales injustas y lacerantes? ¿ha conseguido la paz mundial y está preparando un futuro viable para las nuevas generaciones?
- Y mienten también cuando sostienen que la competitividad es el mayor estímulo de la economía y de la vida social y ocultan que la capacidad de cooperar es la que ha jugado un papel protagonista en nuestra supervivencia como especie.
Naturalmente el capitalismo supuso un avance respecto al orden feudal, pero generó nuevas desigualdades y problemas estructurales que habremos de corregir antes de que sea demasiado tarde.
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Tesis 2
Los propagandistas del capitalismo no se limitaron a destacar las virtudes del sistema, que las tiene, sino a encubrir sus defectos. Pero en plena guerra fría se dio un paso más, cuando la ultraderecha se fortaleció como ideología hegemónica dentro del campo capitalista primero y luego a nivel mundial.
Al finalizar la 2ª Guerra Mundial los EEUU desarrollaron una agresiva política de extrema derecha autoritaria con el pretexto de un anticomunismo patriótico que en interior del país actuó de forma brutal, anulando y persiguiendo todo pensamiento disidente, dejando sin trabajo a multitud de ciudadanos y forzando al exilio a otros, pero en los países sometidos a su control e influencia supuso un auténtico genocidio: el intervencionismo bélico, directo o indirecto, a través de invasiones o golpes de Estado, provocó la muerte de millones de personas en América, África y Asia (solo en Indochina murieron más de tres millones de personas, en su inmensa mayoría civiles). En América del Sur y Centroamérica 14 países fueron intervenidos,instaurándose a continuación feroces dictaduras que generalizaron la tortura y el exterminio masivo de la oposición política. En Asia se intervino desde el Cercano hasta el Lejano Oriente, pasando por Indonesia y Filipinas.. En África se favoreció la política neocolonial y la instalación de regímenes corruptos (siempre que fueran dóciles a sus intereses comerciales). Es emblemático el caso del antiguo Congo Belga: el asesinato del líder anticolonial Patricio Lumumba y la instalación del dictador Mobutu, un modelo que se ha repetido después hasta la saciedad en ese continente. En la Europa Occidental, bien blindada por la alianza militar de la OTAN, también se apoyaron las dictaduras de Portugal, Grecia y España.
El segundo paso de la ultraderecha también tuvo su origen en los EEUU, aunque esta vez venía adornado con una orla universitaria y disfrazado de ciencia económica: las teorías del ultraliberal y ultraderechista Milton Friedman se convirtieron en ciencia oficial, ideología y propaganda del capitalismo mundial liderado por la ultraderecha estadounidiense. El resultado esta vez fue menos llamativo, pero no menos letal: las políticas ultraliberales aplicadas por el Fondo Monetario Internacional y por el Banco Mundial causaron una oleada de desempleados, un aumente de la pobreza y de la tasa de mortandad infantil y adulta y un empeoramiento masivo de las condiciones de vida en la mayoría de la población. Nosotros conocemos bien la receta porque ahora nos la están aplicando: desrregulación, es decir, barra libre para el Gran Capital, disminución salarial y aumento de los impuestos indirectos, desmantelamiento del Estado asistencial o social con privatizaciones, recortes y limitaciones de derechos sociales.
Esta política, que tiene escasas posibilidades de ser popular, ha sido impuesta gracias al chantaje económico de unos organismos internacionales (FMI, BM) que deberían velar por una economía de todos y para todos, y lo han hecho aprovechando las crisis puntuales o provocándolas, como en el caso de Tahilandia y los llamados "tigres asiáticos" (Corea del Sur, Indonesia, Malasia...)
El otro bloque,el bloque comunista-estalinista, tampoco se quedó manco: sus poblaciones conocieron pronto en que se habría de transformar la pretendida dictadura del proletariado, en el poder y el privilegio de una casta burocrática y en el despotismo cruel de unos líderes sacralizados hasta el ridículo. Las "azañas" de Stalin, Mao y otros "grandes líderes y timoneles" solo difieren en aspectos cualitativos, pero están al mismo nivel del otro bloque en cuanto a cantidad e intensidad del dolor e la injusticia, persecución de la libertad y deterioro medioambiental. Con todo, el desarrollo en estos países de algunos derechos económicos y sociales hizo que en los países llamados desarrollados (el los países donde el Gran Capital tiene sus centros, sedes y organismos) se permitiese el desarrollo de algunas políticas sociales y un cierto reparto de los beneficios del capital, como contención a un posible contagio de la ideología antagónica.
Por eso el tercer gran salto adelante del Capitalismo Monopolista Internacional y su ideología, el ultraliberalismo, se dio cuando, debido a la incompetencia de los burócratas, estos países entraron en crisis. Las élites burocráticas decidieron entonces "modernizarse", es decir, convertirse en capitalistas. En la antigua Unión Soviética siguieron controlando el poder político por medios mafiosos aunque con una fachada democrática y en China se limitaron a abrir la economía al capital extranjero conservando todo el control bajo el sistema del partido único.
El Gran Capital no tiene hoy fronteras ni competidores y, ante las experiencias fracasadas (en realidad, traicionadas) de los países llamados "de socialismo real", pretenden colarnos su segunda gran manipulación ideológica: "no hay alternativas, este es el fin de la historia"...
Efectivamente, este puede y debe ser el fin de su historia, pero no de la nuestra.
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Al finalizar la 2ª Guerra Mundial los EEUU desarrollaron una agresiva política de extrema derecha autoritaria con el pretexto de un anticomunismo patriótico que en interior del país actuó de forma brutal, anulando y persiguiendo todo pensamiento disidente, dejando sin trabajo a multitud de ciudadanos y forzando al exilio a otros, pero en los países sometidos a su control e influencia supuso un auténtico genocidio: el intervencionismo bélico, directo o indirecto, a través de invasiones o golpes de Estado, provocó la muerte de millones de personas en América, África y Asia (solo en Indochina murieron más de tres millones de personas, en su inmensa mayoría civiles). En América del Sur y Centroamérica 14 países fueron intervenidos,instaurándose a continuación feroces dictaduras que generalizaron la tortura y el exterminio masivo de la oposición política. En Asia se intervino desde el Cercano hasta el Lejano Oriente, pasando por Indonesia y Filipinas.. En África se favoreció la política neocolonial y la instalación de regímenes corruptos (siempre que fueran dóciles a sus intereses comerciales). Es emblemático el caso del antiguo Congo Belga: el asesinato del líder anticolonial Patricio Lumumba y la instalación del dictador Mobutu, un modelo que se ha repetido después hasta la saciedad en ese continente. En la Europa Occidental, bien blindada por la alianza militar de la OTAN, también se apoyaron las dictaduras de Portugal, Grecia y España.
El segundo paso de la ultraderecha también tuvo su origen en los EEUU, aunque esta vez venía adornado con una orla universitaria y disfrazado de ciencia económica: las teorías del ultraliberal y ultraderechista Milton Friedman se convirtieron en ciencia oficial, ideología y propaganda del capitalismo mundial liderado por la ultraderecha estadounidiense. El resultado esta vez fue menos llamativo, pero no menos letal: las políticas ultraliberales aplicadas por el Fondo Monetario Internacional y por el Banco Mundial causaron una oleada de desempleados, un aumente de la pobreza y de la tasa de mortandad infantil y adulta y un empeoramiento masivo de las condiciones de vida en la mayoría de la población. Nosotros conocemos bien la receta porque ahora nos la están aplicando: desrregulación, es decir, barra libre para el Gran Capital, disminución salarial y aumento de los impuestos indirectos, desmantelamiento del Estado asistencial o social con privatizaciones, recortes y limitaciones de derechos sociales.
Esta política, que tiene escasas posibilidades de ser popular, ha sido impuesta gracias al chantaje económico de unos organismos internacionales (FMI, BM) que deberían velar por una economía de todos y para todos, y lo han hecho aprovechando las crisis puntuales o provocándolas, como en el caso de Tahilandia y los llamados "tigres asiáticos" (Corea del Sur, Indonesia, Malasia...)
El otro bloque,el bloque comunista-estalinista, tampoco se quedó manco: sus poblaciones conocieron pronto en que se habría de transformar la pretendida dictadura del proletariado, en el poder y el privilegio de una casta burocrática y en el despotismo cruel de unos líderes sacralizados hasta el ridículo. Las "azañas" de Stalin, Mao y otros "grandes líderes y timoneles" solo difieren en aspectos cualitativos, pero están al mismo nivel del otro bloque en cuanto a cantidad e intensidad del dolor e la injusticia, persecución de la libertad y deterioro medioambiental. Con todo, el desarrollo en estos países de algunos derechos económicos y sociales hizo que en los países llamados desarrollados (el los países donde el Gran Capital tiene sus centros, sedes y organismos) se permitiese el desarrollo de algunas políticas sociales y un cierto reparto de los beneficios del capital, como contención a un posible contagio de la ideología antagónica.
Por eso el tercer gran salto adelante del Capitalismo Monopolista Internacional y su ideología, el ultraliberalismo, se dio cuando, debido a la incompetencia de los burócratas, estos países entraron en crisis. Las élites burocráticas decidieron entonces "modernizarse", es decir, convertirse en capitalistas. En la antigua Unión Soviética siguieron controlando el poder político por medios mafiosos aunque con una fachada democrática y en China se limitaron a abrir la economía al capital extranjero conservando todo el control bajo el sistema del partido único.
El Gran Capital no tiene hoy fronteras ni competidores y, ante las experiencias fracasadas (en realidad, traicionadas) de los países llamados "de socialismo real", pretenden colarnos su segunda gran manipulación ideológica: "no hay alternativas, este es el fin de la historia"...
Efectivamente, este puede y debe ser el fin de su historia, pero no de la nuestra.
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Tesis 3
Contra lo que el macropoder económico mundial nos quiere hacer creer, sí hay alternativa a la oligarquía económica del capital y a la
dictadura burocrática del partido único. Esa alternativa fue reclamada desde la misma
constitución de los dos bloques antagónicos después de la Segunda Guerra Mundial y, en
ambos casos, fue igualmente ahogada en la represión por las potencias
hegemónicas, la URSS y EEUU. Este fue el caso de Hungría, Alemania del Este,
Checoslovaquia y Polonia en el llamado “bloque socialista” y de una larga lista
de países en el bloque capitalista (Venezuela, Guatemala, Brasil, República
Dominicana, Chile, Nicaragua, Irán, Granada, Indonesia…) .
Allí donde se reclamó un socialismo o
un capitalismo “con rostro humano” se obtuvo siempre sangre y represión.
Es evidente que la propiedad privada
y la iniciativa particular estimuladas por un ambiente social de libertad y de
incentivos propios de un mercado libre pueden jugar un papel muy importante
tanto en lo personal como en lo colectivo, y tanto en lo económico como en lo
político, pero también, resulta evidente que la propiedad privada ha de tener
unos límites sociales y que la libre iniciativa de los capitales particulares
necesita combinarse con una regulación democrática de los flujos económicos y
de los procesos de producción y distribución en un mundo habitado por más de siete
millones de seres humanos y gravemente amenazado por desastres medioambientales.
¿Por qué pues dos ideas que nacieron
con propósitos liberadores y progresistas para toda la humanidad se han
convertido en sendas pesadillas? ¿Por qué no nos dejan escoger lo mejor de cada
una, siendo como es complementario y no excluyente?
-Porque ambas ideas han sido
usurpadas por los grandes monopolios del poder oligárquico y convertidas en
ideología, prejuicio de clase y propaganda con la que poder seguir explotando a
la mayoría de la población y deteriorando de manera acelerada todos los
recursos naturales del planeta.
Tesis 4
El sistema económico mundial y las relaciones de poder que ha creado están destruyendo nuestro hábitat natural, la Biosfera. Esto es una evidencia científica puesta de manifiesto por todos los estudios y análisis de las instituciones científicas y de los propios organismos de la ONU .
La eliminación de la biodiversidad y la contaminación del agua, el aire y los nutrientes son la consecuencia de una depredación irracional de los recursos naturales en beneficio de unos pocos.
En la historia de las culturas, la decadencia es el momento anterior a la extinción de un sistema social o una cultura. La decadencia es una huida hacia delante, por eso, se caracteriza por una insistencia tenaz y obsesiva en los errores que han producido la crisis. Es la imagen del yonqui inyectándose hasta morir.
En las sociedades de hoy en día el comportamiento compulsivo e irracional es evidente y recibe el nombre de consumismo.
El consumismo es una estrategia económica impulsada por el gran capital y consistente en ampliar hasta el absurdo el capítulo de necesidades y de productos para satisfacerlas, haciendo éstos cada vez menos duraderos para tener que reponerlos constantemente. Es una estrategia que crea grandes flujos económicos pero que tiene dos grandes problemas: crea más desigualdades dividiendo a los seres humanos entre los que están frustrados por no alcanzar los estándares de consumo que aparecen en todos los medios de comunicación y los que están ansiosos por consumir más, pero sobre todo está estrategia es insostenible desde el punto de vista medioambiental.
Este sistema no tiene salida, pero no estamos condenados a soportarlo. Ciertamente el ser humano ha estado en guerra entre si y con la naturaleza desde antaño,pero también es muy antigua la lucha por la dignidad y la justicia.
Tesis 5
No debemos quedarnos anclados en debates nominales del tipo reforma-ruptura. Hay profundas transformaciones que se han logrado a base de reformas sucesivas y también rupturas violentas y aparentemente radicales que han conservado del pasado precisamente aquello que querían superar. Pero lo que si está claro en está coyuntura histórica es que no hay tiempo para conseguir un cambio global mediante tímidas reformas, tipo del 0,7 para el desarrollo la tasa Tobin, ni tampoco con cumbres y reuniones internacionales que acaban en vagas declaraciones de intenciones sin ninguna efectividad práctica. Sin un poder coactivo estas medidas quedan a expensas de la voluntad de los gobiernos nacionales, es decir, a merced de los grupos de presión que verdaderamente les dominan.
El único poder efectivo a nivel internacional es el poder oligárquico, el del gran capital y no parece que vaya a cambiar de rumbo por la lectura de un informe académico, de un manifiesto ético o una declaración de intenciones.
Así pues, habrá que crear desde abajo un contra poder y para ello no necesitamos ni un ideología salvadora ni un líder carismático sino la conciencia y la voluntad de todos los seres humanos que compartan los objetivos de una verdadera democracia donde se respeten y garanticen los derechos humanos proclamados por la ONU desde 1948 y la creación de un orden internacional que sea capaz de regular los flujos económicos bajo los principios de sostenibilidad y de equilibrio social y regional así como aplicar una justicia internacional y prevenir el desarrollo de conflictos bélicos.
Naturalmente esto va a exigir un nuevo modo de hacer política y unos nuevos instrumentos. Las fórmulas de liderazgo único y organización piramidal ancladas en formulaciones ideológicas retoricas son insuficientes y están caducas; se necesitan fórmulas abiertas, dinámicas y flexibles, que no tomen como único objetivo la estrategia electoral, que eviten el anclaje en la política como profesión privilegiada (y por lo tanto al servicio de los privilegiados) que rechacen el sectarismo y el fanatismo como a sus peores enemigos, que busquen la unión y la eficacia en la acción en lugar de esterilizarse en debates sobre asuntos identitarios, de importancia secundaria o puramente internos.
Hay que olvidarse de la idea de que democracia es votar cada cuatro años; democracia es vigilar y organizarse.
Tesis 6
Naturalmente estamos hablando de una revolución,quizás la más grande revolución desde el Neolítico, y si triunfa la mejor de todas.
Desde sus orígenes el ser humano ha estado luchando, como el resto de las especies, por su supervivencia,la cuestión, está en que esta lucha le ha llevado a una doble tensión: por un lado, entre cooperar y competir y por otro, entre amar y respetar la Naturaleza y esquilmarla , contaminarla y destruirla. La cuestión es que esas dos tensiones han llegado a su límite.
Somos más de siete mil millones de personas. Nuestro nivel de consumo y nuestras expectativas de vida han crecido más que nunca, pero también han crecido la desigualdad, la contaminación y la destrucción de los recursos naturales, lo que trae como consecuencia el aumento de enfermedades y el incremento de las guerras y los conflictos sociales. A esto se une el hecho deque la tecnología actual posibilita una destrucción masiva e irreversible, no de unos pueblos sino de nuestra especie.
No estamos preparando un buen futuro. Hace falta ser un cretino integral o un perverso genocida para afirmar lo contrario.Pero podemos cambiar las cosas.
Para ello, en primer lugar, tendremos que cambiar de mentalidad, abandonar la trampa del consumismo en la que nos han metido y reivindicar la calidad de vida (ocio,seguridad, cohesión social, desarrollo cultural, salud...) frente a la conducta compulsiva de acumular productos. También tenemos que cambiar de estrategia y sustituir la competitividad por la cooperación y la explotación lesiva de la Naturaleza por el respeto a nuestro hábitat. Pero como no es suficiente un cambio de mentalidad ni de conducta individual tenemos que hacer una revolución política; es decir, arrebatar el poder a quien actualmente lo detenta y constituir un poder democrático mundial que haga posible el cumplimiento delos derechos contenidos en la declaración de la ONU de 1948.
Hay que arrebatar el control de la economía y de la política (es decir, de los recursos y del sistema legal) a los grandes monopolios económicos, y, simultáneamente evitar que los representantes políticos democráticamente elegidos se puedan constituir en una nueva casta de poder .
Naturalmente esto requiere una democracia real en todos o en una gran mayoría de países, y esto a su vez exige una ciudadanía organizada y vigilante. Sólo así podremos caminar hacia los dos grandes objetivos que pueden garantizar nuestro futuro: la paz entre nosotros y la armonía con la Naturaleza.
Tesis 7
La tensión entre utopía y realidad es una constante en el ser humano pero se trata de una tensión positiva. Ser realista, en el sentido de posibilista y poco ambicioso, puede ser una estupidez e incluso una conducta suicida, cuando en ese marco"realista" no aparecen alternativas para un futuro viable o para un presente miserable.
La democracia es una utopía muy antigua,y lo sigue siendo hoy en día, pero ¿qué otras alternativas saludables tiene?.
Las ideas de la libertad y la igualdad congénita del ser humano también son utopías muy antiguas pero fueron recogidas en las Constituciones de los últimos siglos y figuran hoy como leyes específicas en el ámbito nacional e internacional. En realidad, la utopía que aquí se presenta modestamente no consiste más que en el cumplimiento de esas leyes.
Veamos si hay otras alternativas:
- La alternativa religiosa. La religión es desde luego una gran generadora de esperanza de todo tipo y por ello puede movilizar a grandes multitudes. El problema es que su mensaje no es unívoco ni coherente: hay multitud de religiones y sus ideas son contradictorias en muchos casos (y eso sin hacer mención al fanatismo que merece un capítulo aparte). Dicho esto, sería enormemente positivo que las religiones se pusieran de acuerdo en un apoyo explícito y concreto a los derechos humanos y a la dignidad y libertad de los individuos, así como en el deber de preservar unas condiciones de vida dignas para las generaciones venideras.
- La alternativa tecnocrática. Es otro tipo de fe que parte de lo tecnológico como una abstracción, un ente superior y benéfico, y se olvida de que es una creación humana (fundamental por cierto),manejada por seres humanos y controlada por el poder.
- El refugio en la individualidad ya sea en el huerto ecológico o en la mística "new age" . Está muy bien, pero desgraciadamente ni la contaminación ni los conflictos sociales entienden de reservas naturales ni espirituales.
- El paraíso en un sólo país. Es sencillamente una mentira,un artilugio de los vividores de la política.
- El fanatismo: es el refugio de los bobos o de los desesperados.
Tesis 8
El ultraliberalismo, el capitalismo actual, se presenta a sí mismo como un sistema fuerte, sano y perdurable (¡cuando no eterno!), pero nada más lejos de la realidad: es frágil, caduco y está fuera de control. No hay más que escuchar a sus propios economistas y "expertos": por un lado es malo que los precios bajen o que se estanquen, pero por otro también es malo que suban; la inflacción es negativa y peligrosa, pero también puede ser un buen instrumento para hacer determinados reajustes; si crecen los salarios es malo para la competitividad, pero si no crecen o bajan ¿ quien comprará las mierdas que fabricamos? Ahora bien, cuando fallan sus previsiones (y fallan casi siempre) aluden a la volatilidad de los mercados: un sistema fiable, ¿eh? Y eso que en sus análisis no figura para nada el factor medioambiental, ¡como si viviéramos en un planeta de recursos ilimitados!.
Y además están las crisis. ¿Cuantas llevamos? ¿Saben al menos cuando va a acabar esta? No, no tienen ni puñetera idea. Pero nosotros sí sabemos cómo empezó: se hicieron un lío con aquello de la hipotecas basura, las preferentes y otros productos financieros "tóxicos". ¿Quien no se hace un lío con los papeles de vez en cuando? Ahora bien, ¿dónde estaban entonces esa gente tan lista y tan bien pagada que se dedica a asesorar en las empresas financieras, agencias de calificación y organismos de control financiero internacional? Todos lo sabemos: estaban forrándose, y siguen forrándose ahora.
¿Qué pasará cuando a otra crisis financiera o a esta misma, que parece no acabar, se le una una crisis bélica, un desastre ecológico o una catástrofe humanitaria de carácter global?
Ese será nuestro momento si hemos generado conciencia de la realidad, espíritu solidario y voluntad de lucha.
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Tesis 9
Hasta ahora no hemos tocado un tema fundamental en toda esta cuestión: puede que nuestros dirigentes nos hayan traicionado, que las élites pasen de nosotros, que los ricos sólo nos vean como parte de su negocio, pero, nosotros ¿qué estamos haciendo? Votarlos en las elecciones,, reírles sus gracias, admirar sus hazañas de lujo y despilfarro.
No vale quejarse, nuestras quejas son música para sus oídos; hay que organizarse y hay que luchar.
Somos muchos y esa es la ventaja, aunque también puede ser un inconveniente si nos dejamos engañar por los trucos de la vieja política, la de los políticos tradicionales afectos al poder: el nacionalismo, el etnocentrismo y la xenofobia; el fanatismo de cualquier signo, pretexto y lugar.
Hay que crear un contrapoder. Organizarnos en torno a lo que nos une superando lo que nos separa, crear plataformas electorales y organizaciones abiertas, flexibles y democráticas, que impongan en primer lugar otra manera de hacer política, sin privilegios y con responsabilidad vigilada y que impongan medidas fiscales, sociales y económicas compatibles con los objetivos de un desarrollo global, equilibrado y sostenible, y para esto necesitaremos a todo el mundo, pues un solo país no puede triunfar si se le aísla.
Nuestra patria puede ser cualquier terruño que nos acepte, pero nuestra nación sólo puede ser la humanidad consciente y solidaria.
Tesis 10
Creer y crear es otra tensión humana necesaria y positiva: necesitamos creer para poder crear. Aplicándolo a nuestro caso: hay un futuro para la humanidad si creemos en él y si somos capaces de crearlo.
Ciertamente hay que tener cuidado con las creencias; si están al margen del sentido crítico y de la razón, si ignoran la realidad, pueden llevarnos a la peor enfermedad del intelecto: el fanatismo.
Hoy vemos los estragos que el fanatismo islámico esta produciendo en el mundo. Es verdad que el orden internacional impuesto desde la 2ª Guerra Mundial por las potencias hegemónicas ha tenido mucho que ver con este fenómeno pero sería un error gravísimo utilizar esto como disculpa o atenuante, y peor aún si se confunde a estos fanáticos con potenciales aliados. En realidad son cómplices objetivos de la política militarista de los EEUU y de la ultraderecha internacional.
Necesitamos crear una ideología antagónica del fanatismo, del ultranacionalismo y de la prepotencia oligárquica; una ideología de la esperanza , que se fundamenta en algo tan real y sencillo como la idea de que para que la humanidad sobreviva en un futuro inmediato no no tiene otra alternativa que sacar lo mejor de sí misma.
Existen ya células activas de esa esperanza, en movimientos solidarios y de autoorganización y protesta, tipo el 15 M , "ocupemos Wall Street", las primaveras árabes y las protestas en Brasil y en otros muchos lugares del mundo contra la corrupción de la casta política y las medidas de ese gobierno internacional del FMI y del BM. También se han constituido algunos foros internacionales que tratan de acordar los objetivos y medidas para un nuevo orden mundial; son alentadores pero insuficientes. Se necesita una mayor articulación a nivel nacional e internacional, pero el camino ya está iniciado.
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