Porque no soy nacionalista
Por fin, después de varios intentos, he conseguido que el Diario de Ibiza publique un texto crítico con el nacionalismo. Aparece en la sección de cartas al Director del día de hoy (27 de noviembre), a pesar de haber sido enviado como artículo de opinión. Parece ser que declararse no nacionalista es tan audaz y extraño hoy como lo era en los años 40 y 50 declararse no cristiano. Reproduzco el artículo "subversivo":
PORQUÉ NO SOY NACIONALISTA
Podría contestar a esta cuestión con
una respuesta muy breve: porque soy internacionalista; es decir, porque estoy a
favor del debilitamiento progresivo de las estructuras estatales nacionales y a
favor del fortalecimiento de las estructuras de un poder político democrático
de toda la humanidad, pero me temo que en estos momentos esta sea una respuesta
insuficiente.
El nacionalismo es la manipulación
de un sentimiento en beneficio de una élite Lo mismo sucede con aquellas religiones
que manipulan el sentimiento religioso, la espiritualidad y el deseo de
trascendencia enfrentándolos a otros sentimientos similares. Los sentimientos
son una propiedad y una necesidad del ser humano. Ayudan a vivir. Pero cuando
se convierten en ideología, cuando se establecen como el principal elemento de
una identidad excluyente o privilegiada, caen en el fanatismo, rompen o hacen
imposible el diálogo y preparan el camino del odio y la violencia.
No sé ustedes, pero yo tengo
diversas identidades en el tema nacional. Mi primera identidad se corresponde
con la ciudad donde nací (ni siquiera una patria o una región), en segundo
lugar están los lugares donde he vivido
más y más intensamente, como Ibiza. Si salgo al extranjero me identifico como
español, pues creo que es lo que más información aporta a un interlocutor que
no conoce el detalle de nuestra vida política, y por idéntica razón, si estoy
fuera de Europa me identifico como europeo. Pero si atiendo al intelecto y a mi
voluntad consciente solo puedo definirme como ciudadano del mundo.
Los nacionalistas exigen que uno
escoja una sola identidad y si no es la suya inmediatamente te asignan la que
ellos consideran como contraria. Y mientras ellos se lo pasan “bomba” (perdón
por la expresión), nosotros tenemos que ver como en el debate político quedan
relegados problemas tales como el paro, la inseguridad, la corrupción y el
desarrollo de un sistema económico y social más justo y sostenible
Luis
Orozco
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